Recordando el 911

Hoy aparentemente es un día como todos los demás.  Nos levantamos, desayunamos, y seguimos con un día más.  Pero para muchos no es así, más bien es un día muy triste y doloroso. Todos nosotros nos acordamos el momento que paso esta terrible tragedia.  Yo estaba viviendo en Miami en ya diez años cuando estaba mirando las noticias.  Tan horrible y tan triste que se desenvolvió en las pantallas que mirábamos sin entender lo que sucedía.  Sin embargo, recuerdo mi vida y niñez en Nueva York.  Puedo recordar viendo las Torres Gemelas desde Queens, aunque estaban tan lejos de Miami Beach hasta Kendal.  Podríamos ver lo que parecía un número once a grandes distancias, era tan especial mirarlo. El once era un número más entre tantos otros números, pero para siempre será estampado en nuestros corazones esas torres hermanas. A veces me pregunto; ¿Tantas personas murieron ese día y por qué y para qué?  Es algo tan incomprensible hasta hoy.  Y todavía recuerdo mirando con horror la televisión al ver el terror que mirábamos una torre caer y luego la otra.  Se dicen que murieron 2,500 mil personas. Sera cierte que eran 4,000? Yo creo que fueron muchas más porque yo transitaba bajo los caminos subterráneos de millares de trenes que funcionaban allí. También había un centro comercial que tenia muchos comerciantes, clientes, y personal. Entonces, a veces pienso que hubo muchas más personas desaparecidas.  ¡Cuánta maldad y cuanto horror, Dios mío!  Me pregunto, por que tanta maldad.  Pero creo que es porque hay falta del amor de Dios.  Tantas matanzas, guerras, y problemas hay en el mundo hoy en día. En esta fecha tan horrible tenemos que clamar al Señor y pedir perdón y misericordia.  Amémonos nos unos a los otros como Jesucristo nos enseñó:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13 RVR1960)
Vamos orar y pedir la bendición de lo mas alto para nosotros, especialmente para los familiares de los que fallecieron ese día y que puedan tener el consuelo que solo nuestro Dios nos puede dar. ¡Amen!
Su hermano en Cristo,
German A. Silva

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